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Para el blog de esta semana, quería tratar una cuestión que surgió recientemente en una entrevista, ya que destaca claramente lo que significa utilizar un enfoque basado en el cerebro para construir un mejor movimiento. 

La pregunta era: "Dr. Cobb, nos hemos dado cuenta de que a menudo llama a muchos de los ejercicios que enseña ejercicios de control motor en contraposición a ejercicios de movilidad. ¿Cuál es la diferencia?"

En el ámbito del movimiento humano y el rendimiento físico, la movilidad articular y el control motor desempeñan papeles fundamentales. Aunque están interconectados y son complementarios, es esencial comprender sus distintas características y contribuciones. 

Movilidad articular: Liberar el potencial de movimiento 

La movilidad articular se refiere al grado en que una articulación puede moverse en toda su amplitud de movimiento. Hay múltiples factores que influyen en la movilidad, como la estructura esquelética, el tamaño y los puntos de fijación de los ligamentos, la longitud de los tendones, la competencia muscular, la tensión de las fascias y la movilidad neural.

Yendo más allá, la movilidad articular puede dividirse en dos componentes principales: la amplitud de movimiento pasiva (PROM) y la amplitud de movimiento activa (AROM). La PROM es el grado de movimiento alcanzable con ayuda externa, como un terapeuta o un equipo, sin ninguna contracción muscular voluntaria. La amplitud de movimiento activa, por su parte, se refiere a la amplitud de movimiento que se consigue mediante la acción muscular voluntaria.

Tanto la PROM como la AROM contribuyen a la salud articular y a la capacidad de movimiento general, y las limitaciones en cualquiera de ellas pueden provocar problemas. Una movilidad articular suficiente es esencial para unos patrones de movimiento óptimos, la prevención de lesiones y la función y el rendimiento generales. 

Control motor: Dominar la precisión y la coordinación 

El control motor es algo distinto. Se refiere a la capacidad de coordinar los músculos y los patrones de movimiento para realizar acciones precisas e intencionadas. El control motor implica la integración de la información sensorial, la toma de decisiones y la ejecución de órdenes motoras desde el sistema nervioso central. 

En esencia, el control motor depende de la interacción entre el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso periférico y abarca tres elementos clave: estabilidad, movilidad y habilidad. La estabilidad implica el mantenimiento de una base y una postura estables durante el movimiento, mientras que la movilidad se refiere a la capacidad de moverse de forma eficiente con el máximo ahorro de energía. Por último, la destreza combina la estabilidad y la movilidad en la capacidad de realizar tareas específicas con precisión y control, como lanzar una pelota o tocar la batería.

Diferencias e interacción: 

Aunque la movilidad articular y el control motor son conceptos distintos, están interconectados y se influyen mutuamente. La movilidad articular constituye la base sobre la que opera el control motor. Una movilidad articular adecuada permite un mayor potencial de movimiento y mejora la capacidad del cuerpo para ejecutar acciones precisas. Por el contrario, una movilidad articular limitada puede restringir los patrones de movimiento e impedir las capacidades de control motor.

Sin embargo, el control motor va más allá de la movilidad articular. Abarca la coordinación de los músculos, la integración de la información sensorial y la ejecución del movimiento con precisión y eficacia. Se basa en una intensa integración e interacción entre múltiples sistemas corporales y puede compensar las limitaciones articulares empleando estrategias de movimiento alternativas y reclutando diferentes grupos musculares para realizar una tarea.

La conclusión básica es que, en la búsqueda de un rendimiento óptimo, deben tenerse en cuenta tanto la movilidad articular como el control motor. Evaluar y mejorar la movilidad articular puede aumentar la capacidad de movimiento del cuerpo, reducir el riesgo de lesiones y proporcionar una base sólida para el desarrollo del control motor. Al mismo tiempo, mejorar el control motor mediante ejercicios basados en el cerebro puede perfeccionar los patrones de movimiento, optimizar la eficacia y liberar nuestro verdadero potencial físico.

En el mundo del movimiento actual, la movilidad es un tema de moda y se le dedica mucho tiempo y atención. Sin embargo, la clave que hay que recordar es que la movilidad es simplemente una base sobre la que construir la coordinación y el control que ofrece beneficios que superan con creces las mejoras localizadas en el rango de movimiento articular. Para su crecimiento a largo plazo como entrenador y atleta, asegúrese de comprender claramente la diferencia.

Sigue moviéndote.

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